Adolescencia

“A menudo las personas dicen que todavía no se han encontrado a sí mismas.

Pero el sí mismo no es una cosa que uno encuentra sino algo que uno crea”

Thomas Szasz

La adolescencia constituye una etapa más de la evolución humana en el crecimiento de niño a adulto considerando que va de los 10 a los 20 años. Supone un continuo de importantes cambios en diferentes áreas del individuo: biológicos, sexuales, sociales y psicológicos.

 

Actualmente nuestros adolescentes son la generación de los milenials, según algunos nombrados la generación impaciente, que ha crecido en un mundo de recompensa instantánea. Los aspectos cruciales y lo que constituirá su futuro como la satisfacción laboral, el amor, la fortaleza de las relaciones, la alegría, la autoestima… se fundamentan en unes bases sólidas que paradójicamente requieren de bastante tiempo y mucha paciencia.

Por tanto, estos jóvenes tienen que aprender a tener paciencia y pedir ayuda para poner en marcha habilidades y mecanismos de supervivencia. Les tenemos que enseñar como la felicidad y la realización personal y laboral se obtienen de trabajar duro durante mucho tiempo.

La adolescencia es un momento de cambios continuos que con frecuencia genera un estado de confusión en la persona, en ocasiones difícil de llevar en solitario, o sin la ayuda de un profesional, especialmente si durante este período pasan sucesos traumáticos (muerte de un familiar directo, separación de los padres...)

Hay unas características propias de este periodo que son, por lo tanto normales aunque a menudo choquen con los adultos que les rodean:

  • Formación de la propia identidad y del carácter definitivo

  • Adquisición de una autonomía creciente

  • Expresión de los sentimientos, a veces, contradictorios y ligados a menudo a cambios hormonales, eclosión-explosión-implosión afectiva

  • Cambios de estado de ánimo no relacionado necesariamente con cosas reales (paso de rabia a tristeza, a felicidad...)

  • Elección de amigos (en + o – peligros) como atracción por los otros (incluso en extremos) y por contra oposición hacia otros

  • Discriminación de afectos

  • Emotividad exaltada

  • Espontaneidad exagerada (edad del “pavo”)

  • Cuestionamiento de las opiniones de otros (tolerante vs. crítico) y de las normas en general

  • Fantasías e ideales llevadas a extremos incluso muy irreales o absurdas

Dado que se trata de un período de cambio recomiendo prestar atención especialmente a algunos puntos frecuentes de conflicto como medida para organizar una estrategia y encontrar una aproximación al pacto y al no conflicto:

  • Amistades

  • Horarios (de llegada)

  • Permisos

  • Deberes en tareas de casa

  • Tiempo de estudio

  • Rendimiento académico

  • Tiempo dedicado a ordenador, juegos, whatsapp y redes sociales en general

  • Futuro vocacional

 

Recomiendo “no dejar de educar” y tener especial cuidado por el:

 

  • Respeto por las normas

  • Adquisición y compromiso con las responsabilidades

  • Cambio de apariencia

  • Negociación de las normas

  • Respetar la libertad

  • Comprensión de las situaciones

  • Atención en los cambios

  • Resolución de conflictos intergeneracionales

  • Potenciar el diálogo y la confianza

“Conocerse a uno mismo no sólo es la cosa más difícil sino también la más incómoda” H.W. Shaw

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