De la idea recurrente a la manía y la obsesión

“El hombre que tiene la misma visión sobre el mundo a los cincuenta años que a los veinte, ha desaprovechado treinta años de su vida”

Muhammad Ali

Las obsesiones son pensamientos recurrentes, intrusos, repetitivos que nos perturban y a menudo los tenemos durante mucho tiempo a pesar de que intentemos que desaparezcan o no pensar en ellos. Son aquellos pensamientos que no queremos tener por diferentes motivos: son negativos, no sirven para nada, no son verdad y no podemos evitar tenerlos y cuando esto pasa nos alteran y no nos podemos concentrar en pensar en otra cosa.

 

Los pensamientos recurrentes pueden ser fuente de problemas de ansiedad, sufrimiento, incapacidad... Los pensamientos obsesivos también pueden aparecer cuando hemos de tomar una decisión y no sabemos que escoger dentro de diferentes posibilidades. Le damos vueltas al tema durante días o meses y caemos en la trampa de la obsesión inmovilizadora sin saber que no decidir ya es decidir. Pensar que no queremos pensar en alguna cosa ya es centrar en esto nuestra atención, y aparece la frustración de querer borrar un pensamiento y obtener el efecto contrario, hacerlo más fuerte, más presente y recurrente.

Estos pensamientos son un síntoma y lo que se debe hacer es descubrir de donde surgen y porque se mantienen, que hay detrás de ellos. Para hacerlo hay diferentes métodos que nos pueden ayudar como:

- Desvinculación de pensamientos. Sabiendo que uno no decide qué llega o no a su cabeza pero que se puede seleccionar aquello que te interesa y te quieres quedar y lo que no eliminarlo (con concentración, atención y autocontrol utilizando la meditación, el mindfulness...) para ganar autocontrol sobre tus propios pensamientos y aprenderás a focalizar tu atención en otras áreas cuando aparezcan los pensamientos recurrentes.

 

-Hacer ejercicio físico para disminuir el estrés y ayudar a controlar los pensamientos recurrentes.

 

-Dedicación diaria para pensar sobre el pensamiento perturbador acotando lugar y tiempo de dedicación, es una manera de crear de manera automática una señal de stop o detención del pensamiento no deseado.

 

-Evitar hablar continuamente de los pensamientos recurrentes.

“El miedo es el precio que pagan los valientes para disfrutar de vidas que hacen historia”

Robin Sharma

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